Atento estoy a ti como niño,
en silencio te miro trabajar
admirando así tu gran creatividad,
como quien ve al artista cincelar.

 

En silencio te observo
veo tu dedicación y pasión,
lo haces ver tan fácil
que nos inspiras a la acción.

Sin más, en el murmullo te miro,
y es con esta magia tuya
que a todos nos maravillas
cambiando el mundo en rededor.

Tras la sombra te miro
sin ánimo de incomodar,
viendo tu tenacidad y maestría
de tu trabajo al obrar.

El como llevas una familia,
como la sabes administrar
con esa sonrisa materna
que a todos nos ha de iluminar.

Así mujer ama de casa
en tu magia de madre y señora
como sargento regional
nos inculcas el amor filial.

Tras la sombra de la tarde,
te miro la casa organizar
sin entender cuanto amor pones,
por ser nuestra mamá.

Gonzalo Sotelo