Como puede un hombre a veces quejarse,
quejarse de que le faltan lujos, de que le falta salud
quejarse de lo que según él, la vida le da en migajas.

 

Como puede verse tan ridículo un hombre así
pues denota su ignorancia en el saber vivir;
ya que en su magnificencia, Dios le dio ojos
mas no le enseño a ver.
 
Como puedo como hombre quejarme
cuando de la vida todo he recibido.
Me ha dado el sol, me ha dado la luna
que me enseñan lo hermoso que puede ser
una noche estrellada o una mañana tranquila.
 
Como puedo decir que no llevo perfumes
cuando el rocío de la mañana
me sirve de aromatizante y con el
la compañía de las rosas y las flores preciosas
me dan su aroma mas esencial
como el aroma que llevas tu mujer.
 
Como puedo decir que la vida no me brinda amor
cuando en mis ratos de melancolía
he recibido de la naturaleza ese consuelo
en la cálida brisa que me roza la cara
como diciéndome, no tengas pena
que el mundo entero te apoya
en cada hierba, con cada ave que vuela
ellos están contigo para apoyarte.
 
El ser un hombre afortunado
no esta en el tener mil cosas
sino saber aprovechar las pocas que tienes
y mas que eso, saberlas disfrutar.
 
Pues siempre será mas dichoso el pobre
que tiene por propiedad al mundo
que tiene como limite el horizonte
y por riquezas, la amistad de un verdadero amigo
que no busca su cariño por interés
sino por ser el mismo.
 
En ello radica el valor de la humildad
en el siempre tener el corazón abierto
no solo por ambición, sino por amor filial.
 
Es por eso que a mi amada 
le entrego mi humildad
pues con ello sabrá que mi amor es de verdad,
que no será empañado por celos ni envidias
sino por el contrario, florecerá siempre
por el amor sincero que le he profesado
y que día a día crece como la flor 
que es regada con la pasión
y el amor que un par de enamorados
pueden dar...

Gonzalo Sotelo